Dientes de leche muerden entresijos, sabor metálico empacha mis sentidos, niña autómata de amnésica reminiscencia, amamanta vacío y soledad desgarrada.
Mente que ensueña, tránsfuga de mi memoria, retorna en recuerdos pueriles para olvidar y parir mi alma desnuda.
Pensamiento obturado por voces del averno arrojan dicterios hacia la mediocridad, sedimentando lastres del barbecho de mi memoria, de felicidad truncada por réplica incongruente.
Graznido atormentado repercute en mis tímpanos; mis intestinos coléricos braman palmadas conmiserativas; mientras mi cráneo alienado impera recio y hastiado.
Tinieblas que abaten designios y pesares, obnubilando la conmoción, para mudar el mutismo y el ruido en susurros de silencio[...] Quimera vacante se apodera de mi mente, donde sueños vacíos oscilan en el olvido y derraman consuelo en mi espíritu mártir, aguardando el alba diurno en recompensa a mi benévola conducta.
Todo bajo control, mis actos y diligencias prestos a la razón y la cordura. Toda la esclavitud, supeditada a mis impulsos, pugnan autoridad.
Monólogo oligofrénico se desata sin razón, donde las sinapsis entumecidas despiertan y brotan, en un concierto enajenado de eléctrica sinfonía, de partituras lacradas con sangre de placenta.
"Despierto perdida y mareada expulsando desechos de inmundicia Mi cuerpo reclama azúcar Mi mente prohíbe olvidar...La marea vuelve a la orilla turbia, densa y endrina Busco soledad confusa en mi angustia y al caer, un lecho blando envuelve mi pesar con tus caricias... El espejo me devuelve tu rostro sin abrir los ojos a la voz de tu razón".
Me cebo como animal herido ayuno de penitencia y misericordia. No acepto un vientre revulsivo; vomito y escupo placeres prohibidos llorando sangre de azúcar sudando grasa y culpa. La carne envuelve mi ser y deforma mi esencia ósea mientras grito impotente rabia y desgarro y expiro en naúseas.
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